Don Carlos (V. francesa)

Soprano lírico-spinto
Don Carlos – Aria d’Elisabeth – “Toi qui sus le néant”

Nota: Por motivos del espacio disponible, y para no perder la posibilidad de confrontar la traducción con el original línea a línea, se han separado los versos alejandrinos del texto francés en sus dos hemistiquios.

Toi qui sus le néant
des grandeurs de ce monde,
Toi qui goûtes enfin
la paix douce et profonde,
Si l’on répand encore
des larmes dans le ciel,
Porte en pleurant mes pleurs
aux pieds de l’Éternel!

Carlos va venir!….Oui!
Qu’il parte, qu’il oublie…
J’ai promis à Posa
de veiller sur sa vie,
Qu’il suive son chemin
glorieux et béni!
Pour moi, ma tâche est faite,
et mon jour est fini!

France, noble pays,
si cher à mon jeune âge!
Fontainebleau! Mon coeur
est plein de votre image…
C’est là que Dieu reçut
notre éternel serment;
Et son éternité
n’a duré qu’un moment…

Beaux jardins espagnols,
à l’heure pâle et sombre,
Si Carlos doit encor
s’arrêter sous votre ombre,
Que vos fleurs, vos gazons,
vos fontaines, vos bois,
Chantent mon souvenir
avec toutes leurs voix!

Adieu, rêve doré…
illusion!… chimère!…
Tout lien est brisé
qui m’attache à la terre!
Adieu, jeunesse, amour!…
Succombant sous l’effort,
Mon coeur n’a qu’un seul voeu,
c’est la paix dans la mort

Toi qui sus le néant….

Âme glorieuse
nvolée au ciel,
Porte en pleurant mes pleurs
aux pieds de l’Éternel!

Tú que has conocido la vacuidad
de las grandezas de este mundo,
tú que por fin disfrutas
de una paz dulce y profunda,
si en el cielo aún
se vierten lágrimas,
lleva mi llanto llorando
a los pies del Eterno.

¡Carlos vendrá!
Sí, que se vaya y olvide.
Le prometí a Posa
que velaría por su vida.
¡Que siga su camino
glorioso y sagrado!
Yo ya he cumplido mi tarea,
y mi jornada ha terminado.

¡Francia! Noble país,
tan amado por mi juventud.
Fontainebleau, mi corazón
está lleno de vuestra imagen.
Allí Dios recibió
nuestro juramento eterno,
pero aquella eternidad
sólo duró un momento…

Bellos jardines españoles,
en la hora pálida y oscura,
si Carlos aún se detuviera
bajo vuestra sombra,
que vuestras flores, prados,
fuentes y bosques
canten mi recuerdo
con todas sus voces.

¡Adiós, sueño dorado,
ilusión, quimera!
Todos los vínculos
que me ligaban a la Tierra se han roto.
¡Adiós juventud, amor!
Sucumbiendo al esfuerzo,
mi corazón sólo tiene un deseo,
¡la paz en la muerte!

Tú que has conocido la vacuidad…

Alma gloriosa
que has subido al cielo,
lleva mi llanto llorando
a los pies del Eterno.